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Cuando el sol escasea, los hongos pueden ayudarnos a atravesar el invierno

Los días se vuelven más cortos, el cielo permanece gris durante más tiempo y la energía parece no ser la misma. Con la llegada del otoño y la proximidad del invierno, es habitual sentir una disminución en la vitalidad, más necesidad de descanso y cierta tendencia al repliegue.

Lejos de ser un problema, muchas veces se trata de una respuesta natural de nuestro organismo a los cambios estacionales. Hay menos horas de luz, pasamos más tiempo en interiores y nuestra exposición al sol disminuye considerablemente.

Y con ello también puede verse afectada nuestra principal fuente de vitamina D.


La vitamina D y su relación con el bienestar


La vitamina D es conocida por su papel en la salud ósea y el sistema inmunitario, pero también participa en numerosos procesos relacionados con el equilibrio general del organismo.

Diversas investigaciones han observado que niveles insuficientes de vitamina D suelen asociarse con síntomas como cansancio persistente, falta de motivación, dificultades de concentración, alteraciones del sueño y los clásicos bajones anímicos que muchas personas experimentan durante los meses más fríos.

Por supuesto, el bienestar emocional es multifactorial y no depende únicamente de una vitamina. Sin embargo, mantener niveles adecuados de vitamina D es una pieza importante dentro de una estrategia integral de cuidado.


Los hongos: un regalo de la estación


Existe una curiosa coincidencia en la naturaleza: justamente cuando comienzan a disminuir las horas de luz y nos acercamos al invierno, aparecen los cuerpos fructíferos de muchos hongos silvestres.

Durante el otoño, los bosques, montes y espacios naturales se llenan de vida fúngica. Como si la naturaleza nos recordara que es momento de prepararnos para la estación fría.

Los hongos son una de las pocas fuentes naturales de vitamina D de origen no animal. Cuando reciben luz solar o radiación ultravioleta, producen vitamina D2 (ergocalciferol), un compuesto que puede contribuir al aporte dietario de esta vitamina esencial.

Entre ellos destaca el Shiitake, reconocido no solo por su valor culinario sino también por su capacidad para producir cantidades significativas de vitamina D cuando es expuesto a la luz.


Propiedades del Shiitake


Beneficios:

Acción inmunoestimulante

Acción antitumoral (indirecta)

Acción antiviral y antibacteriana

Reduce colesterol y triglicéridos en sangre

Acción hipotensora

Protección hepática

Efecto antitrombótico

Mejora de la función sexual

Efecto alcalinizante y antiácido

Acción antifúngica

Actividad antimutagénica y fotoprotectora


Recomendado en casos de:

Inmunodepresión, fatiga crónica, VIH, hepatitis.

Infecciones respiratorias recurrentes. Bronquitis crónica, herpes, gripe.

Hipertensión, hipercolesterolemia, trombosis, gota.

Cáncer (como coadyuvante)

Enfermedades prostáticas, disfunción eréctil. Infertilidad, baja libido.

Caries. Candiadiasis.

Enfermedades hepáticas.

Prevención de ACV. Síndrome de fatiga crónica. Parkinson y Huntington (por su efecto neuroprotector, aún en estudio).

Protección frente a radiación solar y efectos secundarios de quimioterapia (linfedemas).



Mucho más que vitamina D


Sin embargo, reducir los hongos únicamente a su contenido de vitamina D sería quedarse con una pequeña parte de la historia.

Los hongos medicinales han acompañado a distintas culturas durante miles de años y hoy despiertan un creciente interés por la presencia de compuestos bioactivos como beta-glucanos, polisacáridos, triterpenos y antioxidantes naturales.

Especies como Reishi, Melena de León, Cordyceps, Shiitake, Cola de Pavo y Tremella son especialmente valoradas por sus propiedades adaptógenas.

Los adaptógenos son sustancias naturales que ayudan al organismo a responder de manera más equilibrada frente a diferentes formas de estrés físico, mental y ambiental, favoreciendo los mecanismos naturales de adaptación y recuperación.

Por eso muchas personas incorporan estos hongos durante los meses fríos, cuando el cuerpo suele enfrentar mayores desafíos relacionados con el clima, la energía disponible y las demandas del sistema inmunitario.


Una forma simple de incorporarlos


Aunque los hongos pueden consumirse frescos o secos en preparaciones culinarias, no siempre resulta sencillo incorporarlos de manera constante a la rutina diaria.

Por eso los dobles extractos representan una de las formas más prácticas y efectivas de aprovechar sus compuestos beneficiosos.

A través de un proceso de extracción en agua y alcohol se obtienen tanto los compuestos solubles en agua como aquellos solubles en alcohol, concentrando una amplia variedad de moléculas bioactivas presentes en el hongo.

El resultado es un extracto líquido de fácil absorción y uso cotidiano, que puede incorporarse en pocos segundos a la rutina diaria mediante unas gotas.


Escuchar los ritmos de la estación


Quizás una de las enseñanzas más valiosas del otoño sea recordarnos que no todo el año está hecho para producir al mismo ritmo.

A veces el cuerpo pide más descanso, más abrigo, más tiempo de introspección y cuidado.

Los hongos aparecen justamente en ese momento del calendario natural. Como aliados silenciosos que emergen cuando la luz disminuye y el invierno comienza a acercarse.

Incorporar hongos adaptógenos a nuestra rutina puede ser una forma sencilla de acompañar esta transición estacional, apoyando al organismo desde la nutrición, el bienestar y la conexión con los ciclos de la naturaleza.

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